Blog Asma: Asma y adolescencia

El asma es la enfermedad crónica más frecuente durante la infancia y su prevalencia (12,2% en adolescentes de 13-14 años) va en aumento. Las informaciones científicas que evalúan los distintos aspectos y características del asma suelen referirse de manera conjunta al asma en la infancia y la adolescencia, poniendo como edad límite los 16 o 18 años según autores. Es también frecuente la realización de estudios en población escolar que se desarrollan de los 4 a los 16 años. Aun así, existe también documentación exclusiva de la adolescencia que incluye pacientes de entre 12 y 18 años.

En cuanto a la percepción de la enfermedad por los adolescentes, los estudios han encontrado una infraestimación de la gravedad del asma con sobrestimación de su control por parte de los pacientes, que asumen como normal un determinado nivel de síntomas y un impacto en su actividad física y social: 

  •   El 10% encontró acoso escolar relacionado con el hecho de padecer la enfermedad
  •   El 25% refirieron incapacidad para realizar ejercicio físico
  •   El 32% tenían miedo a sufrir una crisis

El uso de Internet puede ser una herramienta de gran valor en el automanejo de la enfermedad. Puede incluir aspectos tan diferentes como la educación online, la comunicación web grupal, el manejo de APPs o la telemonitorización realizada en determinados períodos de tiempo. En otros grupos etáreos esta cuestión ha demostrado su valor en el control de la enfermedad, función pulmonar, detección precoz de exacerbaciones y calidad de vida.

Además de determinadas diferencias en cuanto a diagnóstico y gravedad, es importante recordar algunas limitaciones o aspectos específicos sobre todo en la utilización de recursos terapéuticos.

La vigilancia del peso para evitar la obesidad infanto-juvenil puede ayudar a limitar la aparición de la enfermedad en adolescentes. La obesidad estuvo presente en un 23% más de adolescentes asmáticos que acudieron a un Servicio de Urgencias por una crisis asmática en EEUU que en población general, aunque la gravedad y el comportamiento de la crisis tuvo similares características, independientemente de la gravedad de base de la enfermedad.

Puede ser interesante incidir en la necesidad de establecer pautas alimentarias sanas, basadas en dieta mediterránea con especial atención a frutas, verduras, zinc y vitaminas A,D y E relacionadas epidemiológicamente con un efecto positivo débil sobre la prevención primaria de la enfermedad.

A pesar del inicio precoz del tratamiento con corticoides inhalados (CI), no se altera la evolución natural del asma y la retirada del tratamiento condiciona un empeoramiento de la enfermedad. 

La mejoría clínica en control y función pulmonar obtenida tras el tratamiento con CI en asma adolescente persistente leve y moderado, no se mantiene si se retira el tratamiento, por ello es fundamental insistir en la adherencia al tratamiento en una edad en la que la persistencia puede ser incluso inferior a la obtenida en población adulta con asma.

De igual manera que en adultos, en estudios realizados en adolescentes que siguieron tratamiento con CI en asma persistente leve y moderado, mejoraron su control, función pulmonar y prevención de exacerbaciones frente a los que lo hicieron sólo con montelukast. De manera similar otros estudios revelaron mejorías clínicas en adolescentes no controlados con dosis bajas de CI en monoterapia asociando un LABA a dosis bajas frente a la decisión de duplicar la dosis de los CI y no añadir LABA.

En relación a los efectos secundarios de los tratamientos, en especial de los CI en pacientes con tratamientos prolongados, la pérdida de altura tras finalizar la adolescencia y alcanzar la edad adulta se puede cifrar en una media de 1,2 a 1,3 cm sobre la talla final, teniendo en cuenta que la disminución de la velocidad de crecimiento es mayor en los 2 primeros años de tratamiento y sobre todo en edades prepuberales. No se encontraron diferencias entre los distintos corticoides ni dispositivos inhaladores aunque sí se pudo encontrar una leve relación positiva en los pacientes tratados con dosis altas de CI. En todo caso es probable que el retraso de crecimiento también pudiera haberse presentado en asmáticos no tratados con corticoides y por ello no controlados.

La mortalidad por asma en adolescentes es sumamente rara y se ha asociado a asma alérgica, en niños con condiciones sociales adversas y en tratamiento exclusivamente con LABA, aunque independiente del nivel de gravedad.

Finalmente un aspecto muy importante en el adolescente con asma es el de la adhesión terapéutica. Los resultados en pacientes adultos señalan las bajas tasas de cumplimentación y adhesión, menores que en otras enfermedades respiratorias crónicas. En el adolescente se asocian características que pueden aumentar este problema como son las relaciones con amigos, la baja percepción de síntomas y factores de riesgo como el inicio del hábito de fumar, los errores sobre pautas de tratamiento, la compleja relación con los padres que en esta edad pueda surgir, la competencia entre rutina diaria y toma de medicación y la modificación de la relación médico-paciente que puede generarse en esta época de la vida. Es necesaria una búsqueda activa de conocimiento de las causas de los olvidos frecuentes, plantear entrevistas que mejoren la motivación y la adquisición de nuevas rutinas, adecuar los planes de tratamiento a la nueva idiosincrasia de los pacientes y modificar el tono profesional y emotivo de la entrevista clínica en el seno de una nueva relación médico-paciente basada en unas claves más estimulantes de interacción adulto-adulto con un valor creciente del autocontrol y empoderamiento del paciente sobre su enfermedad.

La elección de CI que permita una posología única en 24 horas (ciclesonida) no ha demostrado mejoría sobre los de 12 horas en cuanto a control, exacerbaciones o efectos secundarios aunque son necesarios estudios específicos sobre el efecto que pudieran tener a largo plazo sobre la cumplimentación y adherencia terapéutica en esta edad.

Leer +

Sobre el Dr. Trigueros

El Dr. Juan Antonio Trigueros es médico de Familia en el Centro de Salud Menasalbas (Toledo) y coordinador del Grupo de Habilidades en Patología Respiratoria de la SEMG (Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia). 

 

 

 

Este contenido es exclusivo para profesionales sanitarios

¿Ya estás registrado?

Identifícate ahora:

¿Has olvidado tu contraseña?

¿Aún no estás registrado?

REGÍSTRATE
Última actualización 09/07/2018
Uso de cookies
Esta página Web utiliza Cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y analizar los hábitos de navegación del usuario. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración de cookies u obtener más información visitando nuestra Política de Cookies.